1990

Me lleva el tren

En todas o muchas de las situaciones de la vida suceden hechos -ya sean buenos, malos, chistosos o bochornoso cómo es el caso y que muy probablemente al paso de los años recordaremos para reírnos o volver a enojarnos si fuera el caso- Aquí narraré algunos de los varios incidentes que sucedieron durante el rodaje de una película titulada “Me lleva el tren”. Acerca de un chofer que esperaba en la estación del tren a quien llegaba retardado a tomar el tren rumbo a Monterrey y los acercaba a Lechería, a Querétaro o como fue el caso hasta Monterrey, y que hoy recuerdo gustoso.

Es importante mencionar que todo lo aquí descrito no sólo es verdad, sino además es totalmente verídico.

Allá por 1990 trabajaba yo con un director de nombre José Nieto y estábamos filmando esta película basada en un cuento de Emilio Carballido titulada “Me lleva el tren”. El primer incidente de muchos a recordar fue que estando trabajando de noche el la carretera que lleva al Ajusco allá arriba en la Y griega cómo se le conoce a ese sitio, veíamos un rebaño de borregos y entre ellos veíamos al “Ya bas” (camioneta guayin de esas llamadas panteoneras) abriéndose paso, y para darle profundidad y dramatismo al momento necesitábamos humo, así que procedimos a echar humo con una máquina llevada específicamente para ello, pero fue insuficiente. Tratando de resolver el asunto mi amigo Charly y yo vimos alla a lo lejos unas pacas de paja y fuimos por ellas con el propósito de quemarlas y así conseguir humo, Charly y yo nos dijimos si aparece el dueño pues las pagamos y listo, resultó que casi inmediatamente apareció el dueño muy encarboronado, yo tratando de mediar le dije no te enojes amigo te las pagamos y te damos un poco más del precio, pero él más molesto aún nos dijo -lo que ustedes pretenden quemar NO es paja sino motita, la yerba de la risa así que llevese su circo a otro lado porque me está echando a perder el negocio-, todos nos reímos un buen rato y produjimos nuestro humo de otra manera.

Días después salimos a la ciudad de Querétaro, específicamente a la estación del tren donde filmariamos una manifestación de alrededor de 150 gentes más el crew y lo más complicado fue que el rodaje se llevaría a cabo de noche.

Salimos de la Ciudad de México para llegar instalarnos, trabajar y salir al día siguiente rumbo a San Luis Potosí, pero, -siempre hay un pero- sucedió que durante el camino Manuel Flaco Ibáñez se bebió una botella completa de Anís cadenas, habrán ustedes de imaginar la tremenda guarapeta con que llegó a Querétaro, el dire y yo pensamos que con que durmiera la mona un par de horas estaría listo para su llamado a las 21:00 horas, situación que no sucedió así.

Se baño con agua fría, tomó efervescentes, durmió, comió y se dio un pase de polvo barato que le había proporcionado aquel stunt llamado Bernabé Palma (amigo que tiempo después sería entambado por vender polvo a muchos actores en los hoy desaparecidos estudios América) pero todo lo que hizo no causó ningún efecto y así borrachisimo se presentó al rodaje.

Durante la preparación le pedimos al Flaco esperará en un camper dispuesto para los actores, pero este en vez de aplacarse en el camper decidió visitar una famosa cantina ubicada frente a la estación llamada si no mal recuerdo “Chava invita” pero esa fue una muy mala decisión ya que ahí volvió a tomar, a tal grado que echo pleito y le rompió un envase de caguama a un comensal con el que se había hecho de palabras, y este amigo ofendido salió corriendo por su banda de cuates para ponerle en su madrecita al P. Flaco Ibañez.

Alguien de la cantina detuvo con engaños al ofendido mientras que un mesero me avisaba lo sucedido y yo muy dueño de la situación aproveché que teníamos una patrulla estatal contratada por nosotros, y al enterarme del problema les ofrecí una generosa propina a los incorruptibles oficiales y estos procedieron a llevar al botellón a los queretanos separos al individuo que había osado importunar al P. Flaco Ibañez, solo así pudimos continuar con nuestro rodaje, -cabe aclarar que al P. Flaco nunca se le bajo la peda y tuvimos que filmar con él de espaldas ya que de frente a cámara no se entendía lo que decía.

Al día siguiente partimos rumbo a la ciudad de San Luis Potosí, también a la estación del tren, pero…. -siempre hay un pero- ahí la Sra. Hilda Aguirre también se encarborono porque después de más de tres semanas de rodaje apenas se dio cuenta que la camioneta donde sucedió el rodaje tenía un fuerte olor a nardo y me acusaba de haber conseguido una carroza fúnebre (cosa que además era cierta) sin avisarles a los actores donde estaríamos trabajando, solventado el incidente por el mismísimo director -previa explicación a nuestros actores- trabajamos, también de noche y nos fuimos a descansar para partir al día siguiente a la ciudad de Monterrey donde teníamos previsto filmar la llegada del candidato a gobernador (en nuestra película), papel que se le encomendó al HDSPM actor Pedro Weber Chatanuga a quien Dios debe tener a fuego lento. Todo esto sucedería a las 7:00 de la mañana del día siguiente en que llegaría el candidato en el tren que había partido de la ciudad de México a las 18:00 horas del dia anterior, en Monterrey en la estación del tren lo esperaban un grupo de acarreados para vitorearlo y apoyarlo en su candidatura.

Pero………. -otra vez un pero- Resulta que el Sr, Delegado de la ANDA se ofendió porque según el plan de trabajo la salida se planeo con pocas horas de descanso y no aceptaba que saliéramos tan temprano (13:00 horas)

El caso es que me disguste con él, casi acabamos a golpes. Cabe mencionar que Don Rene Barrera el delegado habia sido en sus tiempos luchador y era un roble fisicamente hablando, el asunto es que como se dice coloquialmente con ayuda de los actores me la p……., talento, producción, dirección y el crew salimos a la hora programada, el camioncito de cámara y sonido salio una hora antes que nosotros,con el próposito de adelantar para no tener ningun imprevisto, total que llegamos a Monterrey, nos instalamos en el hotel y mientras dabamos el llamado para el dia siguiente alguien nos llamo desde Mexico para avisar que el camioncito de camara y sonido se habia descompuesto en el camino, aun no existia el auge con los telefonos celulares y no sabiamos si llegaria a tiempo al llamado, pasaron

horas de incertidumbre, Charly y aca su charro negro no dormimos, solo veiamos a la distancia llamando con nuestra mente al camioncito mismo que no aparecia, lo que aparecio fue una combi destartalada donde venia lo mas importante del equipo y con lo que pudimos trabajar, todo esto sucedio por ahí de las 4:30 de la madrugada aunque Charly y yo para esa hora ya estabamos muy entusiasmados con unas cubas que nos tomamos para mitigar los nervios.

Total que a las 6:00 de la mañana enteramos a el director que el equipo gracias a nuestras plegarias recien habia llegado, asi que nos fuimos a trabajar y a las 11:00 de la mañana ya habíamos terminado el rodaje de está por mi muy recomendada película “Me Lleva el Tren”, más tarde lleve al aeropuerto a los que quisieron regresar ese dia, despues fuimos a comer, Charly y yo a curarnos la cruda, a terminar las cuentas y cerrar locación y lo que procede en esos casos.

Lo mejor estaba por llegar, al dia siguiente filmamos el amanecer en la ciudad, despedimos al director que llevaba su transporte y que traería hasta San Luis Potosí al borrachote de Fermín, asistente de Charly. Ahí pasariamos por él Charly, Efrén y un amigo que llevó los extras, si acertaste, en esa producción conocí a Alejandro Cairo pero -otra vez un pero- lo que sucedió fue que después de curarle muy temprano la cruda a un mecánico de las afueras de Monterrey, de regresar a Monterrey a comprar una cruceta para “el ya bas”, de reparar Charly Efrén y yo dos o tres veces con alambritos la cruceta que se salía apenas arrancamos dejamos a “el ya bas” en una ranchería muy cercana a San Luis y con otro pasajero en la camioneta de producción arrancamos ya muy al anochecer rumbo a la ciudad de México donde llegamos 24 horas después de salir de de Monterrey, durante ese viaje manejamos todos los que sabíamos manejar, todos amontonados porque además de nosotros traíamos equipo, vestuario y recuerditos del viaje, ya para esa hora a todos nos molestaban los ronquidos y lo apestosos que estabamos después de tan largo y complicado trayecto. Debo aclarar que un par de visitas posteriores hechas por Efrén queriendo traer “el ya bas” el mismo Efren decidió vender por kilo en un deshuesadero que encontró pasando la ciudad de Querétaro para con ese dinero comprar un pasaje a la ciudad de México donde habíamos iniciado esta aventura.

Fin de “el ya bas”