Esta era una de esas películas mal llamadas videohome debido al formato donde se filmaba pero cuyos valores de producción eran tán o más desafiantes que una película de 35mm. y en la cual yo fui el flamante Gerente de producción con la dirección del Sr. Marcos Almada
La película en cuestión llevó entre otros a los siguientes actores: Don Mario Almada, experimentado actor, todo un caballero. Harry Geithner, una diva, carente de disciplina y respeto. Angelica Soler, excelente actriz, disciplinada educada, talentosa. Eduardo Sayas, hijo de papá, nefasto mal actor y peor persona. Andres García Jr. Buen actor disciplinado y educado.
Andreas Pears Otro actor de medio pelo.
La película sucede en su mayoría en el bolsón de Mapimí, zona desértica comprendida entre los estados de Durango, Chihuahua, Torreon y Coahuila, nuestra base fue el centro de estudios de la zona del silencio de Mapimí, en esos entonces dicho centro carecía de agua, luz, y obvio sin refrigeración. Solo había un cuidador con su familia, buen hombre Kiko y nadie más. Su trabajo consistía en cuidar que nadie robara o destruyera lo poco que quedaba del centro cuyos mejores años habían quedado atrás debido al escaso presupuesto asignado al lugar, y por lo cual los científicos ya no asistían. Kiko se encargaba cada tercer día de traer agua desde una zona muchos muchos kilómetros distante en una camioneta pick up tan vieja y destartalada que cada tercer día pensabas que seguro no regresaría.
Conviviamos durante las noches con miles de murciélagos y el olor a guano era muy penetrante.
Una de las reglas que nos condicionaron fue que solo nos podíamos bañar una vez al día a pesar de trabajar y sudar bajo un sol inclemente y un calor agobiante so pena de cerrar el abastecimiento de agua si desobedeciamos esa regla, así que a diario el tal Harry se volcaba en negaciones o explicaciones de su absurdo proceder al bañarse por lo menos dos veces al dia, sin importarle las reglas.
El primer día que trabajamos bajo esas condiciones de calor agobiante me presenté al llamado con una sudadera de algodón muy gruesa y fui el hazme reír del crew, y solo se dieron cuenta de mi experiencia en el desierto por ahí de las 8:00 AM en que todos estaban sudados y jadeantes por el tremendo calor que se sentía, menos yo ya que mi sudadera estaba a esas horas estaba húmeda y fresca después de haber sudado los primeros minutos y asi seguia hasta la tarde en que el mismo desierto refresca al grado de durante la noche y madrugada es necesario arroparte por el frío que ahí y a que esa hora arrecia.
Debo aclarar que aparte de ser un lugar inhóspito, es también un lugar muy interesante, caminando y a flor de piel encuentras conchas, caracoles y toda clase de vestigios que demuestran que en un muy lejano pasado ahí hubo un océano, cuentan que con suerte encuentras fósiles marinos. No me tocó esa suerte, también hay animales y plantas endémicas, (para los del conalep que solo existen en esa zona) o sea fauna y flora muy
extraña, como cactus y nopales morados, flores muy coloridas, arañas grandes y chicas, piedras parecidas a meteoritos pero que en realidad son minerales del desierto sin embargo, tres piezas de la zona y sus cercanías se han certificado plenamente como meteoritos, y son el meteorito Escalón 54 gr, el meteorito Esmeralda 483 gr. y el meteorito Jaralito, 11 kilos. todo esto estadísticamente hablando.
Alrededor del centro hay una cuerda de henequén muy gruesa cuyo propósito es impedir el paso de muchos animales rastreros de los ya mencionados.
Se habla de avistamientos de OVNIS pero son solo mitos creados por los lugareños en su necesidad de atraer turismo y ganarse unos pesos.
Durante una caminata nocturna lámparas en mano nos percatamos de la cantidad de ojos que observaban nuestro andar por sus dominios, sonidos suaves y extraños producidos por el viento y los mismos animales aceleraban y llenaban de miedos nuestro camino, es ese tipo de lugares donde te cuestionas "madremíaquéraroesesto"
Debo aclarar que durante el día solo bebíamos azúcar con café y sal para hidratarnos y quizás a la hora de la cena ya muy fresca la tarde bebíamos gatorade mientras cenábamos cereales, pan y dátiles secos.
Conseguir los alimentos nos llevaba al chofer de producción y su servidor un promedio de 3 horas diarias de camino entre veredas del desierto, veredas hechas por nosotros ya que los caminos se borraban durante la noche por los fuertes vientos que ahí se forman.
Íbamos a una población llamada Ceballos a traer además de los alimentos, gasolina para una planta pequeña que llevábamos y que la primera dama Harry ocupaba para secar su cabello y darle forma según el. Comprobamos mucho hielo para conservar los alimentos, repito que el calor es insoportable.
Ya de paso nos enterabamos de las noticias del día ya que en esa zona era muy difícil conseguir señal para la radio o teléfono debido a la cantidad de magnetismo que ahí existe.
Yo tenia un celular marca Nokia con el que en algún lugar del amplio desierto obtenía señal y me comunicaba con la familia, esto en algún momento se hizo público y la primera dama y el tal Sayas querían que les prestara mi telefono asi como asi, no acepte y fueron a quejarse con el director que obviamente los bateo.
Era mi teléfono personal y ambos con sus actitudes era claro que no tenían ningún respeto por el crew, no tendría yo entonces porque tenerles respeto a ellos, todo esto fue lo de menos, una de las anécdotas que les quiero platicar es que por las noches trepados en en aquel techo veíamos algunos de los satélites que a diario circundan nuestra tierra y que se encuentran a alturas desde 700 a 1400 kilómetros de altura y que tardan la mayoría en circundar la tierra entre 80 y 120 minutos.
En este lugar se ven miles de estrellas aunque no vimos tantas como cuando Don Joaquín (mi Apa) y yo conocimos El Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir, en
Ensenada, Baja California. Pero esa ya es otra historia y de muy gratos recuerdos.
Ahí en aquel techo nos entreteniamos cada tarde noche viendo debido a la claridad del cielo veíamos muchas estrellas y constelaciones, también veíamos pasar muchos y muy brillantes satélites, tomándose el tiempo que tardaban en dar vuelta a la tierra, los hay de información y observación de huracanes y tormentas, de comunicación, de transmisión, de espionaje y seguramente de muchas otras razones, se ven solo como un punto brilloso viajando a gran velocidad y siempre en línea recta.
Así parte del crew y su servilleta pasabamos la noche hasta que calaba el frío y solo entonces bajábamos a nuestras habitaciones llenas de murciélagos y olores nauseabundos.
En uno de esos días, mientras caminábamos por alguna vereda que me encontré con un letrero que decía el 11 de Julio de 1970 aquí cayó la cápsula Athenea, se dice que dicha cápsula fue una de varias que lanzaron los estados unidos poco después de la guerra fría, con el propósito de estudiar la desintegración de las naves que regresan del espacio, pero algo falló y esta Athenea cayó ahí en la zona del silencio. Nos enteramos que los gringos llegaron a buscar la cápsula y sus componente entre los que se encontraba Cobalto-57 material altamente radioactivo, tarea muy complicada debido a lo basto del terreno y lo pequeño el recipiente donde estaba el cobalto, el asunto es que días después encontraron todos los componentes de la cápsula y para llevárselo fue necesario tender una vía férrea desde Ceballos hasta la zona donde había caído la nave, se llevaron toneladas de tierra y restos de estos materiales porque estaban contaminados. Historia pura. Por ahí tengo una foto donde estoy junto al letrero
Así mismo en una de esas ocasiones que Kiko nos platicaba historias y sucesos del lugar nos narró que años atras vivia en el centro de estudios una familia de apellido Banda cuyo padre y esposo era uno de los científicos que ahí trabajaban y que en un viaje a la ciudad de Durango durante su regreso al centro de estudios ya entrada la noche el vehículo en el que viajaban ya muy cerca de su destino volcó muriendo toda la familia por lo que años después en algunas noches gente que estaba de visita en el centro de estudios veía ya muy entrada la noche unas luces como si fuera un automóvil que se aproximaba, pero al dar una curva se apagaban las luces y nunca llegaba nadie, aclaro que yo nunca vi nada de eso por lo tanto no me consta, aunque en una de esas noche el Crew comento que ya de madrugada había visto esas luces, cierto o no todo esto y más forma parte de esta muy interesante crónica durante este rodaje llevado a cabo en el desierto que forman Coahuila, Torreon, Durango y Chihuahua.
Gabo Medina Pandemia 2020